>> De soft skill, nada: por qué la comunicación NO ES una habilidad blanda
- Maria Romar

- 9 jul
- 5 min de lectura

Así estoy: agotada.
Agotada de ver cómo se perpetúan ideas absurdas sin que nadie les de ni media vuelta.
Así que, lo voy a decir de entrada y bien fuerte, para los del fondo:
la comunicación NO ES UNA HABILIDAD BLANDA.
Es una competencia técnica, con estudios propios y un entrenamiento propio. Y confundir esto le sale caro a las empresas, aunque la mayoría todavía no lo sepa.
Si estás valorando una formación en comunicación para tu empresa, ten esto bien presente: las habilidades comunicativas se consideran, erróneamente, una "soft skill", y esa etiqueta mal puesta arrastra más de un problema.
Te cuento por partes dónde está el fallo.
¿Qué son en realidad las "habilidades blandas"?
Además de una expresión abominable, una traducción pésima y un concepto manido, se llama habilidades blandas a una serie de competencias que no dependen de conocimientos específicos.

Ejemplos más comunes que ponen en todas partes: la adaptabilidad, las habilidades interpersonales, etc. También se las llama competencias sociales.
Detallito: la comunicación sí requiere conocimientos específicos
Por eso, precisamente, existen carreras y grados en comunicación. Porque no es una habilidad innata ni algo que se aprenda de forma espontánea.
Si nadie te enseña qué diferencia hay entre redactar una noticia de prensa, una de radio, una valla publicitaria o un comunicado de prensa, no vas a saber hacerlo por arte de birlibirloque.
Pues lo mismo, en el contexto empresa. Si nadie te enseña a argumentar de manera asertiva, a tener conversaciones difíciles con profesionalidad y eficiencia; cómo presentar bien un proyecto o cómo redactar un mail con una estructura eficiente para conseguir que necesitas, no lo vas a saber hacer por ciencia infusa tampoco.
La comunicación efectiva NO es conocimiento espontáneo.

El coste de meter la comunicación en el cajón de las "soft skills"
¿Qué consecuencias tiene meter algo tan estratégico como la comunicación en la categoría de soft skills? En las formaciones, en general, y en la empresa, en particular, no se le da a la comunicación la importancia que tiene.
>> 1. Tiempo perdido: Un estudio de SIS International Research calculó que, de media, una empresa de 100 empleados pierde 17 horas semanales aclarando malentendidos de comunicación interna.
Imagínate el desgaste y las pérdidas de tiempo y de productividad que supone eso, semana tras semana.
>> 2. La renuncia. Mucha gente cree que, si no ha nacido con "el don", ya no hay nada que hacer. Y aquí va otra vez, por si hace falta repetirlo por enésima vez: las habilidades comunicativas NO son innatas.
La comunicación es un hábito. Se entrena, se trabaja y se mejora, como cualquier otra competencia.
Tratarla como si fuera el color de los ojos, algo con lo que se nace y ya está, hace que mucha gente asuma directamente que no tiene ese don y deje de intentarlo y de ocupar el lugar que les corresponde.
Si nadie te enseña a argumentar de manera asertiva, a tener conversaciones difíciles con profesionalidad (...) no lo vas a saber hacer por ciencia infusa tampoco.
El principio de un complejo
A ese argumento de "yo no tengo el don" le sigue casi siempre un complejo. Esa sensación de que a otros las palabras les salen solas y a ti no, de que te falta algo que el resto sí tiene de serie.
Pues déjame que te diga algo: a ese compañero que habla tan bien en las reuniones tampoco le salió solo ni le vino el don de nacimiento. Alguien, en algún momento, se lo enseñó, lo aprendió o lo entrenó él mismo a fuerza de equivocarse.

Que sepas hablar no significa que sepas comunicarte
Igual suena demasiado directo, pero es la realidad. Y creo, firmemente, que aquí está la raíz del problema de pensar que la comunicación es una soft skill.
Que en el colegio te enseñaran a escribir no significa que sepas comunicarte por escrito de forma eficiente.
Lo mismo pasa con hablar: emitir sonidos por la boca no significa que sepas comunicarte con elocuencia.
Eso se aprende. Y a pensar de manera estratégica para argumentar con solidez, también.
>> Escribir con estructura, sin abrumar al otro con información de más y sin dejarte nada importante en el tintero. Redactar un mail claro y convincente.
>> Dar un discurso que conmueva o motive. Negociar condiciones en una reunión con elocuencia y seguridad.
>> Defender ideas o argumentos con asertividad y sin alterarte. Presentar un proyecto de forma que se entienda y que interese a quien lo escucha.
>> Ser capaz de hablar delante de otras personas sin sentirte un fraude...
Nada de esto viene de serie solo por saber hablar o juntar varias frases seguidas. Esto se aprende.
Una empresa de 100 empleados pierde 17 horas semanales aclarando malentendidos de comunicación interna.

¿Cuánto cuesta a las empresas relegar la comunicación a algo menor?
Todos conocemos casos de empresas que han metido la pata en comunicación con consecuencias y costes tremendos: acciones que caen en picado, pérdidas millonarias entre multas e indemnizaciones, caída de ventas... Cuando la c*gada es hacia fuera, todo el mundo ve con claridad y entiende de golpe la importancia que tiene la comunicación.
El coste interno, sin embargo, el que afecta al día a día de los equipos, no se contabiliza ni se publica. Pero ojito, porque que no se publique no significa que no exista.
Según un estudio de 2019 de la Society for Human Resource Management, la mala comunicación hacia y entre empleados le cuesta a las grandes empresas una media de 62,4 millones de dólares al año.
La comunicación es un hábito. Se entrena, se trabaja y se mejora, como cualquier otra competencia.

Por qué tu empresa debería invertir en formación en comunicación
➡️ Primero, porque la comunicación es transversal: es el vehículo que usamos las personas para relacionarnos.
Eso significa que incide tanto en la comunicación con clientes como en la comunicación entre empleados y equipos.
Y créeme: invertir en esto es evitar muchos problemas a tiempo.
➡️ Segundo, porque asegurarte de que tu gente sabe expresarse es aprovechar el talento que ya tienes.
Quien renuncia a ser visible, renuncia también a oportunidades y a puestos que podría desempeñar de maravilla.
Muchas empresas tienen personas brillantes que se vuelven invisibles en las reuniones. No porque no sepan, ni porque necesiten otra formación técnica, sino porque tienen un problema de inseguridad y de creencias que, si no se trabaja en profundidad, no se resuelve solo.

Cómo tiene que ser una formación en comunicación para que funcione de verdad
Dar una formación en comunicación genérica —la misma que podrías impartir hoy en una multinacional, mañana en una consultora y pasado en cualquier pyme— es lo más habitual.
Y lo que no funciona.
>> Una formación en comunicación tiene que resolver algo concreto, no matar moscas a cañonazos.
>> Tiene que ser específica, no genérica con los mismos tips de siempre.
>> Tiene que tener sentido para quien la recibe y, sobre todo, tiene que ser práctica.
Y eso, por desgracia, no lo hace todo el mundo. Yo sí.

Llevo más de 20 años trabajando en comunicación.
Y desde hace más de una década acompaño a empresas y a profesionales a comunicarse sin que la inseguridad o las creencias limitantes se lo impidan.
No con fórmulas genéricas ni con la misma plantilla para todo el mundo:
trabajo a nivel de creencias y autopercepción, que es donde realmente se atasca la comunicación,
y diseño cada formación a medida de lo que tu equipo necesita resolver.
Si quieres una formación en comunicación para tu empresa que tu equipo sea capaz de aplicar de verdad y no se convierta en un slot más entre el café y la siguiente reunión, hablemos.




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