¿Cómo hacer networking? [si lo odias]
- Maria Romar

- 26 mar
- 6 Min. de lectura
Actualizado: hace 2 días

El networking, aparentemente, es algo necesario en la vida profesional. O, al menos, eso es lo que nos han contado tantas veces que hemos acabado creyéndolo sin cuestionarlo demasiado.
La realidad es que a muchísimas personas el networking se les atraganta.
No les gusta. No se les da bien.Les resulta incómodo.Y, sobre todo, les parece falso.
Muchos de mis clientes odian el networking porque comparten la misma sensación: creen que consiste en ser superficial, forzado o interesado.
Y al mismo tiempo quieren mejorar su capacidad para hacerlo porque sienten (con razón) que puede influir en sus oportunidades profesionales.
Y ahí tenemos el bucle, algo que se parece a esto:

¿Te suena? Entonces sigue leyendo que en este post te explico:

¿Por qué [creo que] odio el networking?
No, no es pereza, aunque tú te digas "es que me da pereza".
Detrás del rechazo a esta práctica lo que hay, en realidad, un conflicto interno mucho más profundo que se resumiría así:
la necesidad de pertenecer vs la necesidad de ser auténtico.
A nivel inconsciente, es como que tu cabeza se mueve de manera constante en estas dos polaridades:
Si hago networking → soy falsa
Si no lo hago → me invisibilizo
Y claro, ninguna opción parece buena, si lo reducimos así.
Porque quieres crecer profesionalmente, pero no a costa de sentir que estás interpretando un personaje o de traicionar tu manera de ser y tus valores.
El problema no es el networking, es la idea que tienes sobre él.

¿Qué es realmente el networking?
El networking no es "hacer pasillos" ni saber caer bien Es construir una red de contactos con personas que podrían ayudarse profesionalmente.
Y todo esto con un único objetivo: existir en la mente profesional de otras personas.
Para que cuando alguien pregunte "¿tu no sabrás de una experta en..."? o "¿sabes de alguien que sepa mucho de...?" sea tu nombre el que le venga a la cabeza.
Nada más.
Y no, eso no implica:
caer bien
venderse constantemente
ser extrovertida/o
hablar mucho
generar simpatía artificial
Porque en el mundo laboral ocurre algo estructural:
Las oportunidades rara vez se asignan solo por competencia.
Se asignan por competencia + recuerdo.
Y es lógico, si lo piensas: las personas recomiendan a quien recuerdan, no necesariamente a quien más sabe.
No va de hacer corrillos en pasillos. Va de acercar y hacer visible tu talento y tus funciones a personas que no lo ven a diario.

¿Es imprescindible?
Mira, yo siempre desconfío de las grandes "verdades" tipo:
“si no estás en redes no existes”
“si no haces networking no tendrás oportunidades”
Porque eso es una simplificación. Y las simplificaciones funcionan bien como titulares, pero se dejan la mitad del análisis fuera.
¿Es imprescindible el networking? Pues depende.
No es imprescindible para ser buena profesional. Pero sí puede ser fundamental para que tu trabajo circule y sea visible, especialmente si trabajas en:
multinacionales
grandes corporaciones
entornos muy jerarquizados
organizaciones con muchos equipos
El networking real NO va de reuniones insustanciales ni de ser pelota. Va de dar visibilidad profesional a tu trabajo.
Una persona que trabaja cara al público genera red de contactos forma natural: comerciales, sanitarios, consultores, abogados, formadores o profesionales cuyo trabajo funciona por recomendación directa.
Pero alguien que trabaja analizando datos en Excel dentro de una empresa de 3.000 personas probablemente necesitará construir activamente relaciones profesionales para que sepan qué aporta.
¿Verdad que ahora, viéndolo desde esta perspectiva, cambia tu percepción del networking?

Frenos habituales que nos hacen odiar networking
Una de las resistencias más comunes cuando trabajamos networking es esta: la incomodidad de hablar bien de uno mismo.
Pero ya hemos visto algo importante: el networking NO va de venderse. Va de construir relaciones profesionales y aparecer mentalmente cuando alguien piensa:
“¿Conoces a alguien que sepa de esto?”
Aun y entendiendo esto, probablemente sigas rechazando la idea del networking porque choca frontalmente con alguna de estas dos ideas que tienes sobre ti:
Si sientes que se te da mal venderte, probablemente el problema no sea la comunicación.
Es que vives hablar de lo que haces como una venta.
Y eso suele pasar cuando:
no reconoces tus habilidades,
minimizas tus capacidades,
Como no lo sientes propio, hablar de ello lo sientes como algo forzado. No te parece auténtico, te parece actuado.
Y ahí aparece la incomodidad.
El networking real NO va de ser pelota. Va de dar visibilidad a tu trabajo.
No me gusta pedir favores
Esto me lo decía una clienta que trabaja en una gran corporación en Canadá mientras intentaba cambiar de rol interno.
Su objeción era esta: “Odio hacer networking porque me incomoda mucho pedir favores.”
Debajo de esto hay algo evidente: miedo. No, no es orgullo ni independencia, como puede parecer, es miedo.
Porque muchas personas sienten que si alguien las ayuda, adquieren una deuda imposible de sostener.
Pero el networking, de nuevo, no va de pedir favores. Va de construir relaciones, de hablar, de conocer personas y roles.
Va de intercambiar información, orientación y contexto profesional.

¿Cómo hacer networking sin sentir que estás haciendo un papelón?
Esta pregunta es clave, porque es el escollo con el que se encuentran mis clientes muchas veces.
¿Cómo hago algo que considero superficial sin convertirme en alguien superficial?
El primer paso es resignificar el networking. Quitarle juicio y definirlo de forma objetiva.
Literalmente, verlo como es y no como te has contado que es.
Viéndolo desde otro punto de vista, como una reunión estratégica en lugar de verlo como algo que va de adular a alguien o de hacer perder el tiempo a una persona.
El segundo paso es hacerlo a tu manera.
Pregúntate:
¿Qué tipo de conversaciones profesionales sí me resultan naturales?
¿En qué contextos me siento más cómoda relacionándome: cafés 1:1, reuniones pequeñas, videollamadas?
¿Cómo puedo mostrar interés genuino por el trabajo de otras personas sin sentir que estoy vendiendo nada?
El networking para ti solo será sostenible si respetas tu manera de relacionarte
Se trata de encontrar tu formato, no de ser otra persona que no eres (y que detestas).
El problema no es el networking. Es la relación que tienes con tu propio valor profesional.

Consejos sobre networking que nadie te cuenta
Toma nota de estas cinco ideas prácticas que casi nunca se explican cuando se habla de networking profesional:
Lleva las reuniones preparadas.
Las reuniones no se improvisan, y esta, menos. Ten claro por qué quieres hablar con esa persona y qué quieres aprender o compartir. Definir bien y tener presente el objetivo de esta reunión es clave.
No intentes impresionar: intenta, simplemente, conocer.
Esto no va de desplegarse como un pavo real. Va de ser honesta/o, de hablar y de conocer a la otra persona. Por eso el punto 1 es tan importante, porque esperar a que se te ocurran las preguntas de manera espontánea es una quimera. Lleva 2 o 3 preparadas y luego, escucha.
El seguimiento importa tanto como el primer contacto.
Ya, sé que este paso puede parecer difícil, pero es importante. Un simple mensaje una semana después te puede ayudar a estar más presente en la mente de esa persona y a consolidar el contacto. Puede ser un mensaje agradeciendo, puede ser un mensaje contándole algo que has hecho siguiendo un consejo...
No hables solo de tu trabajo.
Ya, parece raro pero recuerda que es una conversación estratégica, no solo una presentación. Por eso, te ayudará interesarte por procesos, por retos y aprendizajes. Ya no solo porque el contacto será mucho más natural sino porque, créeme, puedes aprender cosas que no conocías.
La constancia gana a la intensidad.
En mi opinión, el networking funciona mejor en pequeñas dosis sostenidas en el tiempo que en grandes esfuerzos sociales agotadores. Plantéate objetivos que puedas asumir, como una reunión al mes o lo que puedas sostener. Póntelo fácil para que no te drene y no sea algo que te agobie.

¿No sabes cómo salir de ese bucle?
Bueno, es lógico. Llevas años pensando que tejer relaciones profesionales no es lo tuyo, y que otras personas lo hacen mejor porque tienen más carisma, más facilidad o menos vergüenza.
Pero en realidad, a la mayoría de personas lo que les pasa es que tienen:
inseguridad profesional,
creencias limitantes,
miedo a exponerse,
dudas sobre su propio valor.
Esto es exactamente lo que hemos trabajado con varios clientes que llegaban bloqueados ante reuniones profesionales, conversaciones internas o procesos de visibilidad dentro de sus empresas.
Y sí: es un laberinto mental. Pero tiene salida. Varias, de hecho.
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