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El miedo a quedarse en blanco

miedo a quedarse en blanco


Tenía un cliente que durante varias presentaciones se quedó en blanco. Y cuando le ocurría, lo primero que hacía era preguntar a quienes tenía confianza si se habían dado cuenta de su blancazo.


No le preocupaba haberse quedado en blanco. Le preocupaba lo que habían pensado los demás mientras pasaba.


Y esto, aunque suene muy específico, es algo que escucho constantemente.

Con distintas palabras, en distintos contextos (una reunión, una presentación, una conversación con alguien importante) pero con el mismo fondo: el miedo no es al silencio, al blancazo. Es a lo que eso dice de ti a los demás.


El miedo a quedarse en blanco es uno de los más habituales entre las personas con las que trabajo.


Y también uno de los más malentendidos.


Porque casi todo lo que se dice sobre él va directo a la técnica: practica más, prepara mejor el guion, respira hondo. Consejos que no están mal, vale, pero que no tocan el problema real.


Por eso te voy a contar algo en este post que no te cuentan normalmente: de dónde viene DE VERDAD este bloqueo, qué lo alimenta, y por qué intentar controlarlo más suele empeorarlo.


Y también cómo lo trabajo yo con mis clientes, que no empieza por donde la mayoría espera.


quedarse en blanco


El miedo a quedarse en blanco no es lo que crees


Hay una cosa que mis clientes me dicen siempre: "Es que me bloqueo y se me va la mente, pierdo el hilo".


Y la cosa es que, normalmente, nunca tiene que ver con la memoria ni con saber poco del tema. Son personas perfectamente capaces de explicar sus ideas en otros contextos. Lo hacen cada día, de hecho.


El bloqueo aparece en un momento concreto: cuando sienten que son evaluadas. (Porque esto es lo que sienten cuando hablan en público, que las evalúan).



¿Por qué pasa? La explicación a quedarte en blanco


Hay situaciones que tu cerebro interpreta como peligro, aunque no lo sean. Y esto es importante: AUNQUE NO LO SEA.


Hablar en público, una reunión importante, una conversación con alguien con poder… para el cerebro de muchas personas, estos momentos se sienten como una amenaza.


Y cuando hay amenaza, como todo el mundo sabe, los recursos mentales se redistribuyen porque tu cuerpo está preparado para huir, para quedarse congelado o para luchar (son las 3 respuestas fisiológicas al miedo).


El sistema de alerta se activa, el cuerpo se prepara para reaccionar, y la atención que necesitas para pensar con claridad… se va a otra parte.


Porque tienes, literalmente, la sangre, la atención, el sistema nervioso preparado para cualquier cosa menos para pensar.


El resultado: mente en blanco justo cuando más la necesitas.


El problema no es que te quedes sin palabras. El problema es el pánico a lo que piensan los demás mientras dura ese silencio.
lo que piensan los demás

El miedo real detrás de quedarse en blanco


El juicio de los demás


Es, con diferencia, lo que más aparece en mis sesiones. La preocupación por la imagen que proyectas. La percepción que tienen los otros de ti.


Y eso tiene su lógica: durante mucho tiempo hemos aprendido que lo que los demás piensan de nosotros dice algo sobre nuestro valor. Sobre si valemos o no valemos.


Así que quedarse en blanco no es un tropiezo o algo natural, porque eres humano y ya.

Tú lo vives como una amenaza a tu identidad, a tu valor, a tu profesionalidad.



El miedo a equivocarse


Antes de abrir la boca, la mente ya está trabajando a toda velocidad intentando crear la respuesta perfecta. Buscando la palabra exacta. El argumento sin fisuras.


Y ese proceso de revisión interna constante, ese buscador/editor interno que trabaja en tiempo real, es exactamente lo que ralentiza todo y provoca la sensación de bloqueo.



El querer causar buena impresión


En reuniones importantes, con personas que admiras o que tienen autoridad sobre ti, la presión se multiplica. Y es cuando tu mente mente empieza a evaluar todo lo que vas a decir antes de decirlo porque claro, quieres caer bien.


¿Y qué pasa cuando mejor quieres hacerlo? Qué, paradójicamente, es cuanto más te trabas, cuando menos ocurrente eres y como menos natural te sale.




miedo a quedarse en blanco

Los dos grandes saboteadores


La trampa del perfeccionismo


Querer sonar de una manera determinada. Tener una idea muy concreta de lo que es "profesional" o de cómo debería sonar alguien en tu posición. Esa persecución de la perfección es uno de los problemas más habituales que veo.



El exceso de control mata la espontaneidad. Y sin espontaneidad, las palabras no fluyen. No hay respuesta, no hay naturalidad.


 

La autoobservación en tiempo real


Cuando algo te angustia, te centras en ello, y es lógico.

Por eso, probablemente te ocurra que, como hablar en público te angustia, te pasas el rato pensando en ello. Y probablemente te ocurra que, mientras estás hablando, estés pensando y diciéndote cosas como:


"¿Lo que estoy diciendo es interesante?" “La palabra correcta no era esa, estoy quedando fatal”, "¿Estarán pensando que es una chorrada?" "Ay, no debería haber dicho eso”


Sí, el cerebro puede hacer las dos cosas a la vez. Hablar y observarse hablando.


El problema es que esa observación consume recursos y, como es lógico, te descentra.

Y ¿qué pasa cuando estás a dos cosas a la vez? Que pierdes el hilo.

 


Cómo trabajo esto con mis clientes


coach comunicación

Lo he dicho mil veces y lo vuelvo a decir:

si vas a trabajar conmigo debes saber que, ante bloqueos así, nunca empiezo enseñando técnicas de comunicación o trucos facilones.



Por un motivo muy simple: aprender técnicas para hablar sin resolver el problema de fondo es como fregar sin barrer antes: tirar el tiempo y gastar agua.





Lo primero es trabajar la confianza y la seguridad. Lo que la persona ya tiene, lo que sabe, lo que ha construido. Lo que es y no sabe ver.


Porque normalmente el problema no es la falta de conocimiento, es que esa persona no se lo cree. No es consciente de su valor, no reconoce sus fortalezas.


Después vienen las creencias. Las que más aparecen y que te sonarán:


  • "Si me quedo en blanco van a pensar que no valgo"

  • "No soy buena hablando en público" (sí, esto es una creencia, no un hecho)

  • "Esto no es lo mío"

  • "Si no sé expresarme, no merezco el puesto"


Y en paralelo (o después, dependiendo de cada persona ) trabajamos herramientas concretas de gestión y de comunicación: regulación, perspectiva, comprensión del bloqueo desde otro lugar.


Y técnicas para expresarse con más claridad, más estructura y menos ruido interno del que te distrae.


hablar en público

El objetivo no es hablar "perfecto". Es dejar de estar en guerra contigo mientras hablas.


Si esto resuena contigo, quizás sea el momento de mirar qué hay debajo del bloqueo.

Porque casi siempre hay algo más que una mente en blanco.


 
 
 

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